Algunos apuntes sobre la reforma de las cajas de ahorro. La necesidad de una verdadera Banca ética


Autor y fuente: Carlos Ballesteros, EQUOlumnistas

En estos días se ha abierto por parte del Gobierno la llamada reforma del sistema financiero con especial atención, pero no solo, al papel que las cajas de ahorro tienen en él. Llevamos ya unos meses atendiendo al pornográfico espectáculo por el cual Banco de España y Ministerio desnudan a las entidades, les hacen pasar por toda clase de pruebas de stress, las posicionan en unos rankings que no hacen sino asustar al ciudadano de a pie (¡Dios Mío, mis ahorros están en la 8º entidad! ¡Pues anda que los míos que están en la 2ª empezando por abajo! ¡Pero si yo cobro mi nómina en la caja que está la numero 15!) y concluyen con que es necesario vestirlas de otra forma.

En esta reforma, obligada por los mercados y cuyo fin es hacer mas fuerte el sector (¿aún mas?) se les va a exigir a bancos y cajas de ahorro un aumento en su coeficiente de solvencia (coeficiente que sale de dividir capital propio sobre endeudamiento) hasta un 8%.

Eso les supone a casi todas tener que acudir al mercado de capitales y “pedir”, para lo cual hay dos formas fundamentales de hacerlo: saliendo a bolsa y vender participaciones –lo que equivale a privatizarse- o dejar que el Estado acuda a su llamada, -lo que equivale a nacionalizarse-. Ninguna de las dos me gusta.

Las cajas de ahorros, cuya finalidad originaria podía considerarse plenamente social, están ahora en tela de juicio precisamente por haber perdido -en parte o incluso en todo- su espíritu fundacional. Su origen, ligado históricamente a instituciones de tipo benéfico, se debe al pensamiento de Jeremy Bentham, en la segunda mitad del siglo XVIII, quien consideró a las cajas como un instrumento de mejora de las condiciones de vida de la clase trabajadora. A principios del siglo XIX, las cajas canalizaban los ahorros de los obreros y también de la clase media, a la que no atendía la banca privada, orientada a la alta burguesía y a las grandes empresas. Sin embargo, en España, con el tiempo han experimentado una evolución que subraya cada vez más su carácter de instituciones económicas de naturaleza puramente crediticia, al menos en lo referido a las más grandes, que han dejado en manos de la Obra Social el compromiso con el interés general mediante la aplicación de sus remanentes, mientras que se han olvidado de dónde y cómo se originaba ese excedente y de cómo y para qué se gestionaba. Las grandes habían entrado en competencia directa con los bancos (Caixa, CajaMadrid..), las medianas y las pequeñas se mantenían como podían en este agitado ambiente y todas sin casi excepciones se debían a los intereses políticos del gobierno autonómico de turno.

La pérdida de ese espíritu fundante de atender a los excluidos por la banca convencional de aquel entonces, la coyuntura de crisis que estamos viviendo, la alta competencia en el sector y la conciencia bienpensante del Norte que convierte a menudo la solidaridad en un bien de consumo y en mercancía a intercambiar han llevado a confundir de hecho lo que ahora trata de legislar el Gobierno. A medianoche de un dia no muy lejano –septiembre es el plazo dado por el Gobierno- la carroza se convertirá en calabaza y cajas y bancos serán un mismo instrumento, tendrán una misma finalidad y filosofía podrán actuar sin las restricciones que antes tenían las primeras en el mercado. De hecho para algunas, las que mas ganas tenían de estar a la altura, la conversión ya se ha hecho: véase el caso de Bankia, la antigua Caja Madrid hoy fusionada con otras y reconvertida en una marca de reminiscencias escandinavas.

La obra social de las cajas, instrumento que tenían estas para atender ese compromiso con la sociedad pasará así probablemente a manos de una fundación, al igual que las que ya tienen los bancos comerciales y el negocio bancario pasará a manos privadas, supuesto que se utilice la primera de las opciones planteadas más arriba. Así participaran plenamente de los planteamientos de imagen y reputación corporativa que ya tienen las grandes corporaciones financieras, demostrados en proyectos de la llamada RSC -Responsabilidad Social Corporativa- no son a menudo sino meros programas de marketing solidario: fondos solidarios y éticos; tarjetas affinity, cuenats corrientes solidarias, incluso microcréditos que lo único que hacen es dotar de financiación más o menos fácil a personas excluidas del sistema (papel antes reservado a las cajas) para que entren en él.

En la lucha contra las causas de la exclusión y el empobrecimiento (que es el que debería ser el verdadero objetivo del desarrollo) es necesario plantearse un cambio de paradigma y hablar del comportamiento del ciudadano económico que quiere transformar el mundo desde su aquí y su ahora, desde su cotidianeidad. Es así donde nacen planteamientos de ahorro ético y responsable, en el que los préstamos promuevan ciertos valores éticos o culturales, promuevan la creación de empleo estable, la generación de ingresos en los pobres, el cuidado del medioambiente y el fomento del asociacionismo, el cooperativismo y la solidaridad en general. Un ahorro en el que el principio rector sea el para qué y el porqué y que. La cuestión estriba por lo tanto en que el dinero no se presta al pobre sólo porque sea pobre sino que se que se concede también valorando lo que el proyecto presentado tenga de transformador de la sociedad y la injusticia. Una banca ética, democrática, participada, transparente y, sobre todo, sin ánimo de lucro es quizás lo que yo propongo como sustituto de estas cajas de ahorro ahora fagocitadas por el sistema.

Ejemplos hay ya en el mercado español desde hace tiempo y ejemplos de que esta es una preocupación ciudadana también. Alguna de las cajas citadas más arriba se posiciona ahora como la Banca Cívica y basa su comunicación en ser la única que da participación al ciudadano en las decisiones. Realmente no s tan bonito: solo deciden los clientes de esa entidad –no cualquier ciudadano, por tanto- y sólo se decide sobre el destino de los fondos dedicados a Obra Social (35% de los beneficios) sobre una lista cerrada de opciones que, además deben abrir cuenta en la entidad si quieren ser beneficiarios de esos fondos. Preciosa campaña de marketing disfrazada de conciencia ciudadana. El compromiso ciudadano de otra de ellas (hoy ya integrada plenamente en Bankia) se circunscribía a 17 puntos, muchos de ellos con un marcado carácter competitivo y, en su gran mayoría de carácter defensivo (no cobramos, avisamos antes de, no disfrazamos…) poniendo de evidencia así todo un catálogo de malas prácticas bancarias implícitas en su competencia. Este compromiso puede consultarse en http://bancaja.es/corporativa/clientes/compromisobancaja.aspx

En estos momentos existen dos iniciativas de Banca ética en España, que reproducen los dos modelos existentes: Uno, centroeuropeo, basado en el individuo y en un ahorro responsable (moral, tranquilizador: invierto en este banco porque me da una tranquilidad ética que me permite que mi conducta financiera este alineada con mi sistema de valores, mis creencias), cuya finalidad es  realizar la actividad de la banca ética consiguiendo un banquero que además de su profesión sepa “hacerse preguntas”. Triodos Bank ha sido una de las organizaciones pioneras en fundar una entidad en Europa que, utilizando criterios de profesionalidad, conjuga el uso rentable del dinero con la responsabilidad social. La apuesta ha sido por una organización competitiva, internacional y que usando los mismos instrumentos que la banca convencional contribuya a un cambio positivo en la vida social desde la consideración de que cada ser humano tiene derecho al libre desarrollo de sus capacidades en términos de igualdad y es responsable, asimismo, de las consecuencias que generan sus actos, incluidos los de carácter económico, tanto para los demás como para la Tierra. Este modelo está hoy representado por Triodos Bank España, representante del grupo Triodos en nuestro país. En 2003 Triodos Bank abre su sucursal en Madrid. En Barcelona la primera delegación territorial, para Cataluña y Baleares se abrió en 2006 y entre 2008 y 2010 se han abierto sucursales en Andalucía., Madrid, Castilla y León y Comunidad Valenciana, así como en Aragón.

El segundo modelo, nacido en Italia con la Banca Popolare nace de la suma de esfuerzos colectivos de la sociedad organizada. Se dice que la banca Ética italiana es la banca del Tercer Sector: Nace del Tercer Sector y trabaja para el Tercer Sector y es precisamente ésta la gran diferencia con el modelo antes expuesto. Varios son los principios que rigen la Banca Popolare: transparencia, participación, responsabilidad y eficiencia. Quizás sea el de participación, por lo que de trasgresor tiene, uno de los más llamativos: que en un sistema mercantilista en el que la participación se mide por lo que uno aporta, se siga el principio de una persona un voto es en gran medida revolucionario. Con independencia del dinero que una persona haya puesto en el proyecto, su peso es el mismo en las decisiones a tomar. No existe pues una ponderación, como en la banca tradicional en la cual cuanto más pones, más peso tiene tu voto. La idea es que cada persona que participa en el banco debe sentirlo como algo suyo. En España este modelo viene representado por FIARE, que nace en el año 2001. El camino seguido por FIARE es más lento que el de TRIODOS estando en estos momentos en plena campaña de captación social ( individual y de Asociaciones, ONGS, etc,.) para conseguir ser primero Cooperativa de Crédito y operar de manera independiente y más tarde ser un banco en manos de la ciudadanía y la sociedad civil.

En estos días en que escribo esta columna celebramos que la campaña de recogida de capital social de FIARE –quizás el único ejemplo de todo el estado Español que cumple con los requisitos antes mencionados- ha alcanzado los 2 millones de euros y casi los 2000 socios entre personas y entidades. Carrozas que se convierten en calabazas hay muchas; el zapatito de cristal solo puede encajar perfectamente en el pie de una Cenicienta humilde, callada, tenaz y constante que paso a paso alcanza su sueño: unas finanzas al servicio de los ciudadanos y ciudadanas preocupados por hacer de éste un mundo mucho mejor.

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